El incremento en la adopción de vehículos híbridos y eléctricos en Ecuador plantea nuevos retos para su conservación, especialmente ante condiciones climáticas adversas como altas temperaturas y precipitaciones intensas. Estos factores ambientales exigen un seguimiento riguroso de componentes clave como la batería, el sistema de carga y los neumáticos para garantizar un rendimiento óptimo.
Gestión térmica de la batería frente al calor extremo
Las tecnologías híbridas y eléctricas incorporan mecanismos avanzados de control térmico para mantener las baterías dentro de rangos operativos seguros. No obstante, los ambientes muy calurosos incrementan la exigencia sobre estos sistemas, lo que puede repercutir de manera temporal en la autonomía y el consumo energético del automotor.
Para mitigar el impacto solar y proteger el acumulador de energía, los especialistas aconsejan aplicar medidas preventivas básicas:
- Estacionamiento estratégico: Priorizar espacios bajo techo o zonas con sombra para disminuir la exposición directa y prolongada a la radiación solar.
- Revisión de conductos: Comprobar que las entradas de ventilación y refrigeración permanezcan despejadas para permitir el flujo de aire adecuado.
- Apego al manual del fabricante: Respetar las especificaciones técnicas, dado que las capacidades de regulación térmica varían según cada diseño vehicular.
A manera de referencia, configuraciones como la tecnología híbrida Magic Core de los modelos BAIC integran bombas de agua electrónicas y válvulas especializadas para operar en rangos extremos que van desde los -41 °C hasta los 60 °C.
Conducción y seguridad ante lluvias y anegaciones
Las precipitaciones alteran las condiciones de las vías, por lo que es fundamental distinguir entre transitar con pavimento mojado, enfrentar acumulación de agua o lidiar con una inundación.
- Pavimento mojado: La adherencia disminuye, aumentando el riesgo de deslizamiento. Tecnologías como el control electrónico de estabilidad (ESP), el control de tracción, el sistema antibloqueo de frenos (ABS) y la distribución electrónica de frenado (EBD) actúan de forma conjunta para preservar la dirección y evitar bloqueos en las ruedas.
- Acumulación de agua: Si la profundidad es incierta, se debe evitar el cruce. Unidades equipadas con modos de conducción específicos —como los programas para barro, arena o vadeo presentes en el BAIC BJ30— facilitan la adaptación del rodado, complementándose con cámaras de visión 360° y control de descenso en pendientes.
- Inundaciones: Ante una inmersión severa, bajo ninguna circunstancia se debe intentar poner en marcha el vehículo ni conectarlo a redes de carga, debido al riesgo potencial sobre los circuitos de alta tensión.
Sobre este aspecto, Victor Del Pozo, gerente comercial de BAIC Ecuador, señala: “En los modelos que cuentan con modo Vadeo, esta función permite adaptar el comportamiento del vehículo para circular bajo determinadas condiciones de acumulación de agua; sin embargo, es fundamental respetar siempre los límites establecidos por el fabricante. En nuestro caso, la capacidad máxima de vadeo del B30 es de 450 mm de profundidad, mientras que para el B60 es de 750mm, el cual complementa esta función con su Sistema de Inducción de Vadeo que monitorea en tiempo real el nivel del agua durante el cruce, permitiendo al conductor conocer las condiciones del entorno y mantener un mayor control del vehículo”.