El mes de noviembre, marcado por la conmemoración del “Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico”, pone en relieve la necesidad de la prevención y el mantenimiento automotriz. Un elemento crítico en la seguridad vial de cualquier vehículo son los neumáticos; su estado es fundamental, ya que influyen directamente en la estabilidad, la adherencia y la eficacia del frenado. Aunque en Ecuador las cifras oficiales sobre accidentes causados por el mal estado de las llantas no son específicas, la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) ha registrado 34 siniestros en lo que va del año debido a fallas mecánicas, incluyendo problemas en los neumáticos.
La Relevancia del Neumático en la Seguridad Vial
La trascendencia de este componente es innegable a nivel internacional; por ejemplo, en Estados Unidos, 646 accidentes fatales en 2023 estuvieron directamente relacionados con fallas en los neumáticos. Desde la perspectiva de los expertos, el correcto funcionamiento de estos elementos es un pilar de la seguridad activa. Andrés Caicedo, Ejecutivo del Departamento de Servicio al Cliente de Continental Tire Andina, enfatiza su rol: “Las llantas son parte esencial de la seguridad activa de un vehículo y cuyo principal objetivo es proporcionar una mayor eficacia y estabilidad al vehículo en marcha, y en la medida de lo posible, evitar un accidente. En el caso de las llantas, éstas garantizan la correcta estabilidad y adherencia al suelo”.
Cinco Prácticas Esenciales para Optimizar el Rendimiento y la Seguridad
Para garantizar que los neumáticos mantengan su función protectora, el especialista de Continental Tire Andina comparte cinco prácticas de mantenimiento preventivo que son cruciales para la seguridad vial y el rendimiento vehicular:
Monitoreo Integral del Sistema de Ruedas: Los neumáticos trabajan conjuntamente con la suspensión, la dirección y los frenos. Una revisión preventiva y constante puede detectar a tiempo ruidos o vibraciones que indiquen un problema mecánico mayor.
Rotación Periódica: Intercambiar la posición de las llantas entre los ejes permite un desgaste uniforme, lo que optimiza la tracción y la capacidad de frenado. Este procedimiento debe realizarse cada 8.000 a 10.000 km o según las indicaciones del fabricante. Es también la oportunidad ideal para una inspección visual en busca de cortes o deformaciones.
Alineación y Balanceo: La alineación asegura que las ruedas mantengan los ángulos de contacto correctos con la calzada, mientras que el balanceo distribuye el peso equitativamente para eliminar vibraciones. Se recomienda realizarlos preventivamente cada 10.000 km, al cambiar los neumáticos, o si se perciben desvíos o vibraciones inusuales al conducir. Estos ajustes mejoran el confort y el consumo de combustible, además de prolongar la vida útil de las llantas.
Revisión de Presión y Profundidad: La presión incorrecta y el desgaste excesivo son factores de riesgo comunes. Mantener la presión según las especificaciones del fabricante es vital para el agarre. En condiciones de lluvia, la profundidad del dibujo no debe ser inferior a 3 mm para asegurar una correcta evacuación de agua y reducir el riesgo de aquaplaning.
Cambio Oportuno de Neumáticos: El reemplazo es obligatorio cuando los indicadores de desgaste (TWI) son visibles o si existen daños como cortes, bultos o deformaciones. Un cambio a tiempo asegura un frenado más eficaz y una conducción segura.
Conclusión: Prevención para la Vida
La prevención activa en el cuidado de los neumáticos no solo se traduce en un mejor rendimiento y ahorro de costos , sino que es una acción directa para salvar vidas en las carreteras. Adoptar estas buenas prácticas es un compromiso con la seguridad vial