El impacto que generan las congestiones vehiculares severas en la mecánica automotriz suele pasar desapercibido para la mayoría de los usuarios. En urbes con alta densidad de tráfico como Quito o Guayaquil, someter al vehículo a constantes frenadas y arranques incrementa notablemente el desgaste de sus piezas internas, requiriendo un cuidado técnico específico.

Daños y exigencias del mantenimiento de motor en tráfico intenso

Aunque el odómetro registre distancias cortas, la conducción urbana con paradas continuas exige un esfuerzo superior por parte del propulsor. Al circular a bajas velocidades o permanecer detenidos con la marcha encendida, el flujo de aire disminuye, afectando la capacidad del sistema de enfriamiento para disipar el calor residual de manera eficiente.

“Muchas veces se relaciona el desgaste del vehículo únicamente con la cantidad de kilómetros recorridos, pero las condiciones de uso también son determinantes. Un automóvil que enfrenta diariamente congestión vehicular puede estar sometido a mayores exigencias que uno que realiza recorridos más largos y constantes, debido a los continuos cambios de operación del motor”, explica Esteban Faini, Ingeniero de Lubricación de Terpel Lubricantes.

Sistemas clave para mitigar la fricción y el calor

Para compensar las altas temperaturas y las variaciones continuas de régimen, dos fluidos desempeñan un papel crítico en la conservación de la mecánica:

Componente / FluidoFunción principal en tráfico denso
Lubricante de motorGenera una película de protección entre las partes móviles, reduciendo la fricción directa y evitando un desgaste prematuro.
Líquido refrigeranteMantiene la temperatura operativa dentro de rangos seguros cuando el vehículo carece de ventilación por velocidad constante.

Recomendaciones de mantenimiento de motor en tráfico intenso

Para mitigar el deterioro provocado por los embotellamientos diarios, se sugiere aplicar las siguientes medidas preventivas:

  • Inspección del lubricante: Controlar el nivel de aceite con frecuencia y realizar la sustitución siguiendo de manera estricta las pautas estipuladas por el fabricante del auto.
  • Verificación de fluidos: Evaluar el estado del depósito refrigerante y demás líquidos funcionales antes de exponer el auto a rutinas de congestión.
  • Ajuste de mantenimientos: Considerar revisiones periódicas más seguidas si la mayor parte de la marcha se efectúa en condiciones urbanas complejas.
  • Monitoreo de señales: Prestar atención prioritaria a variaciones térmicas anormales, ruidos, caídas de potencia o testigos activos en el panel de instrumentos.

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