Las temperaturas elevadas registradas entre diciembre y marzo, especialmente en la región Costa, representan un desafío técnico para el parque automotor ecuatoriano. El incremento del calor ambiental, sumado a la alta demanda de los vehículos durante los feriados y viajes de larga distancia, exige un mantenimiento preventivo riguroso para evitar daños severos en componentes críticos como el motor y los neumáticos.

El impacto del calor extremo en el motor

Aunque las plantas motrices están diseñadas para trabajar bajo calor, el margen para disipar la energía térmica disminuye drásticamente en climas cálidos. Esta condición acelera el desgaste de piezas internas y compromete la integridad mecánica del vehículo.

Esteban Faini, director de Lubricación de Mobil Ecuador, destaca la importancia de la química del aceite en estos escenarios: “La recomendación es usar lubricantes diseñados para conservar su desempeño a temperaturas elevadas, ya que ayudan a reducir el desgaste y mantener un funcionamiento eficiente en todo el trayecto”.

La degradación de la viscosidad es uno de los riesgos principales, pues el aceite puede perder su capacidad de formar una película protectora entre las piezas móviles. Según el experto, «un aceite adecuado y en buen estado es clave cuando se viaja a climas cálidos, porque actúa como una barrera de protección frente al desgaste».

Sistemas críticos bajo presión: Refrigeración y Batería

El sistema de enfriamiento es la primera línea de defensa contra el sobrecalentamiento. Elementos como un refrigerante vencido o fugas mínimas en el radiador pueden derivar en averías graves durante trayectos prolongados o situaciones de tráfico intenso.

Por otro lado, la batería sufre una degradación química acelerada. Las temperaturas elevadas provocan la evaporación de los líquidos internos, lo que reduce la vida útil del acumulador y aumenta el riesgo de fallas repentinas, particularmente en unidades con más de dos años de uso.

Seguridad en neumáticos y recomendaciones de viaje

El calor también afecta la seguridad dinámica. El aire en el interior de las llantas se expande, incrementando la presión de inflado. Si el neumático presenta un desgaste irregular o no está calibrado correctamente, el riesgo de pérdida de adherencia o reventón es considerablemente mayor.

Puntos clave para la revisión preventiva:

  • Lubricación: Verificar que el nivel y estado del aceite sean los óptimos para el tipo de clima.
  • Refrigeración: Controlar niveles de líquido refrigerante y buscar posibles fugas.
  • Neumáticos: Revisar la presión en frío y el estado del labrado.
  • Sistema Eléctrico: Chequear la carga de la batería y el funcionamiento de las luces.
  • Combustible: Evitar circular con el tanque en reserva para no forzar el sistema de alimentación bajo calor intenso.

«Usar lubricantes y refrigerantes de calidad es una decisión inteligente para proteger el motor y prolongar la vida útil del vehículo. Estos productos están formulados para soportar temperaturas elevadas«, concluye Faini.

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